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Defines tu trayectoria o carrera musical con el término "andadura",
como si pareciera que en realidad no te diriges a ningún punto determinado
y deambularas con tus canciones. ¿Te angustia trazarte un objetivo
y no poder cumplirlo?
Esa
es una de las principales causas de depresión según algunos psiquiatras.
(Risas) No, no me gusta nada trazarme objetivos a largo plazo, procuro
vivir día a día, sin agobios ni demasiadas exigencias. No me puedo
comprometer a nada, porque ahora mismo sé quién soy y dónde estoy,
pero mañana vete tú a saber.
* "Diarios de Petróleo" se muestra como tu disco más asequible en
todos los sentidos, tanto en la música como en la letra. ¿No te
da pánico mostrarte tan desnudo en una obra casi autobiográfica,
poniendo tus sentimientos y pensamientos al alcance de cualquiera?
En
realidad es lo que llevo haciendo desde hace ya catorce años. Siempre
he mostrado en mis canciones mi realidad, sin tapujos. Quizá en
anteriores discos reconozco que era más críptico, pero ahora me
siento mucho más cómodo sabiendo que el público tiene la posibilidad
de entender perfectamente lo que digo. De todas formas, mantengo
siempre que cada canción está abierta a múltiples interpretaciones,
y eso también resulta muy atractivo. Algunas personas le han dado
a mis canciones interpretaciones que ni yo mismo había pensado y
que sin embargo, tras reflexionarlas, me he dado cuenta de que son
ciertas.
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La verdad presentada al desnudo puede resultar más descarnada...
pero yo diría, por muy contradictorio que parezca, que en este disco
algunas de las canciones destilan más ternura que nunca...
Sin
duda he alcanzado un punto de equilibrio en mi vida privada. Mi
situación familiar me aporta más ternura y estabilidad, y por fuerza
se ha de notar. Tengo dos hijas y está claro que han cambiado mi
vida, ahora siento más responsable, y si estás más despierto, más
centrado y más consciente, lo que pretendas transmitir también lo
será. De todas maneras, no todo es un remanso de paz y tranquilidad,
existe el reverso de la moneda, el lado oscuro de las cosas.
* ¿Está concebido "Diarios de Petróleo" como el desmarque definitivo
de la herencia de Surfin' Bichos?
No,
no lo creo. Más que un cambio de rumbo, es una evolución natural.
Considero que Chucho mantiene los mismos principios que Surfin'
Bichos, la misma esencia. Hay veces en las que no distingo lo que
es de Surfin' Bichos de lo que es Chucho. Para mí, "78" es mi quinto
disco, no el primero de Chucho.
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Kaki Arkarazo repite en la producción. ¿El vasco es para Chucho
algo así como George Martin para The Beatles?
Ojalá
algún día llegue a serlo. (Risas) Pero su papel en Chucho es muy
distinto. Nosotros hacemos todos los arreglos de cada tema, y Kaki
se preocupa de poner orden en toda esa cascada de sonidos que acompaña
a cada una de nuestras composiciones. Nuestro sonido es muy sobrecargado
y alguien tiene que encargarse de que la mezcla de instrumentos
no resulte un caos, y nadie más capacitado para ese tipo de trabajo
que él. Es un gran talento musical además de un melómano brutal,
dotado de una sensibilidad especial. Y encima controla los sistemas
de grabación como nadie en este país.
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Javier Aramburu diseñó en un principio un libreto de veinte páginas
para el disco que al final ha quedado reducido a ocho. ¿Alguna vez
te han impuesto algún tipo de mutilación artística?
En ese sentido no. Me ha dado mucha
rabia lo que ha pasado al final con Javier. Pero en mi caso, más
bien podría hablar de la autocensura que uno mismo se impone. Pero
de todas formas estamos hablando únicamente de canciones, tampoco
hay que ponerse transcendente con este tema.
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Después de haber sido considerados "78" y "Tejido de Felicidad",
tus dos anteriores discos, como los mejores de su año por parte
de la crítica, ¿qué expectativas albergas para "Diarios de Petróleo"?
La
verdad es que no pienso mucho en ello. Reconozco que no es un trabajo
de los que guste a la crítica. Demasiado largo, y eso requiere mucho
esfuerzo. Además, mi música no es de la que resulte fácil de asimilar
a la primera escucha. No obstante, no he recibido todavía malas
críticas, quizá porque la gente sabe que soy muy susceptible a ellas,
y me afectan demasiado. Sólo he tenido insinuaciones más o menos
veladas al respecto. De todas formas acojo con satisfacción los
comentarios positivos hacia mi trabajo porque eso te da la sensación
de que has ido por el camino correcto.
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Te quitan el sueño las ventas de este disco, o ya tienes asumido
que en España eso de calidad y éxito no suelen ir cogidos de la
mano...
Es
algo que tengo totalmente asumido. (Risas) No me quita el sueño
en absoluto. Sólo me preocupan los resultados por lo que puedan
sanear mi triste cuenta corriente y me permitan vivir de lo que
hago, de mi música, pero por lo demás no me interesan demasiado.
Siempre me he movido en las coordenadas del pop, un formato a priori
nada arriesgado o experimental, y mantengo la esperanza de conectar
con el público lo máximo posible.
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Y por último, ¿no te da la sensación de que en nuestro país los
músicos siguen estando mal considerados, y la propia industria discográfica
siente un infinito pudor a la hora de mostrar a aquellos grupos
que no están diseñados para el consumo de masas?
Resulta
ridículo, pero es totalmente cierto. Apenas hay canales para la
música que no sea comercial, y claro, lo que no se llega a escuchar
no se compra. En países como Inglaterra y Estados Unidos la música
pop se considera un patrimonio cultural e industrial del país, y
como tal es valorada y apoyada. No deja de ser paradójico que nos
pasemos la vida importando modos y maneras del mundo anglosajón
y en cambio no aprendamos de ellos lo fundamental. Tiene gracia
que les copiemos el estilo de vestir y las tendencias musicales,
pero no asimilemos esa filosofía. Aquí la industria desprecia su
propia música y no la considera más que objeto de consumo, como
los kleenex.
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