Chucho

"Los Diarios de Petróleo" es una experiencia enriquecedora que muestra el esfuerzo de la banda por llegar con honestidad a la fibra sensible de su público.

Hay varios artistas clave para comprender la escena independiente española durante las décadas de los ochenta y los noventa, y Fernando Alfaro es sin duda uno de ellos. El que fuera carismático líder de los imprescindibles Surfin' Bichos, probablemente una de las bandas más veneradas de la escena independiente española, resurgió de sus cenizas para dar forma a un proyecto perruno que respondía al nombre de Chucho, una continuación natural de su anterior etapa, pero desde una óptica más vanguardista. Fernando Alfaro nunca ha respondido a los esquemas convencionales dentro del mundo de la música, y su sinceridad y coherencia le han acarreado la sempiterna dificultad de llegar al gran público. Desde que en 1996 debutara con un EP de idéntico título al nombre del grupo, y tras los excelentes "78" y "Tejido de Felicidad", no ha dejado de recibir el elogio y reconocimiento general por parte de la crítica y de sus cada vez más fervientes seguidores. Su nuevo trabajo, compuesto de fragmentos y de unidades principales que funcionan al unísono, no ha hecho más que confirmar el talento de uno de los músicos más sobresalientes e innovadores de nuestro país. "Los Diarios de Petróleo" es seguramente su trabajo más personal y arriesgado, difícil de asimilar a la primera escucha, como todos los anteriores, pero que abandona en parte la dificultad que entrañaban sus textos, dando paso a un mensaje más claro y abierto que denota el esfuerzo por llegar con honestidad a la fibra más sensible de su público. "Los Diarios de Petróleo" no es un disco más, es una experiencia enriquecedora que se caracteriza por su amplitud de miras, por su seriedad compositiva y por su nivel de compromiso. Posiblemente nos encontremos ante la obra cumbre de Fernando Alfaro y sus chuchos ladradores.

 * "Los Diarios de Petróleo: Fragmento I, Fragmento II, Fragmento Principal, Último Fragmento"... Con tanto hidrocarburo esparcido por el título de tus trabajos, ¿no habría sido más lógico que los hubiera editado Campsa, Cepsa o Repsol, en vez del sello Chewaka?

No, no. (Risas) No nos referimos a nada que tenga que ver con la época de los dinosaurios o algo parecido. Además, las compañías petrolíferas son el mismísimo demonio. (Risas).

* ¿Cuáles son las causas que han motivado esta entrega por capítulos? ¿No habría sido menos complicado editar directamente un doble álbum?

Desde luego que habría sido más sencillo. Nuestra intención era grabar un doble álbum, pero nos encontramos con la oposición del sello, que alegaba que un lanzamiento de esas características era muy arriesgado y no resultaba rentable. Optamos por esta solución que complacía a las dos partes, y que nos ha resultado muy interesante, casi más que lo que habíamos pensado en un principio. La idea de dividirlo es original y, a nivel estético, nos parece muy atractiva.

* No obstante, habéis procurado que todas las entregas tengan una clara relación entre sí, que guarden cierta continuidad...

Pues sí, ese era nuestro objetivo, presentarlo como si fuera una obra compacta, que guardara una continuidad. Además, considero que algunos de los mejores temas están en los fragmentos que se han editado antes del disco propiamente dicho. En toda la obra hay una correlación a mantener, y todo junto forma al final el álbum doble que motivó la idea.

* Con cada nuevo disco de Chucho, todas las miradas se dirigen a Fernando Alfaro... pero Chucho es "un grupo en el pleno sentido de la palabra", tal como a ti te gusta decir...

Sí, el grupo tiene entidad propia, y las canciones, aunque están compuestas íntegramente por mí, son el resultado final de un trabajo en equipo. Todos los músicos de Chucho son capaces de componer, y de hecho lo hacen, pero dejan sus piezas para otros proyectos paralelos. De todas formas, es inevitable que alguien tenga que dar la cara en la banda, y ese papel me corresponde a mí.

* Sólo es una suposición, pero me imagino que esas etiquetas que te califican de artista de culto o de ángel negro de la música de nuestro país, a estas alturas te pueden cansar, o incluso molestar. No obstante, ¿cuánta razón tienen los que te consideran un músico maldito?

La verdad es que no me considero maldito para nada. Por lo menos en lo que se refiere a mi vida fuera de la música. He hecho cosas que te dan un cierto aura, que te convierten en imprevisible y acaban perjudicándote. Posiblemente algunas de ellas no las volvería a repetir, pero en su momento tenían para mí todo el sentido del mundo. De todas formas la industria discográfica se empeña en ocasiones en vender una imagen de ti que resulte atractiva de cara al público, y a menudo ésta difiere de la realidad, o, al menos, en parte.

* Defines tu trayectoria o carrera musical con el término "andadura", como si pareciera que en realidad no te diriges a ningún punto determinado y deambularas con tus canciones. ¿Te angustia trazarte un objetivo y no poder cumplirlo?

Esa es una de las principales causas de depresión según algunos psiquiatras. (Risas) No, no me gusta nada trazarme objetivos a largo plazo, procuro vivir día a día, sin agobios ni demasiadas exigencias. No me puedo comprometer a nada, porque ahora mismo sé quién soy y dónde estoy, pero mañana vete tú a saber.

* "Diarios de Petróleo" se muestra como tu disco más asequible en todos los sentidos, tanto en la música como en la letra. ¿No te da pánico mostrarte tan desnudo en una obra casi autobiográfica, poniendo tus sentimientos y pensamientos al alcance de cualquiera?

En realidad es lo que llevo haciendo desde hace ya catorce años. Siempre he mostrado en mis canciones mi realidad, sin tapujos. Quizá en anteriores discos reconozco que era más críptico, pero ahora me siento mucho más cómodo sabiendo que el público tiene la posibilidad de entender perfectamente lo que digo. De todas formas, mantengo siempre que cada canción está abierta a múltiples interpretaciones, y eso también resulta muy atractivo. Algunas personas le han dado a mis canciones interpretaciones que ni yo mismo había pensado y que sin embargo, tras reflexionarlas, me he dado cuenta de que son ciertas.

* La verdad presentada al desnudo puede resultar más descarnada... pero yo diría, por muy contradictorio que parezca, que en este disco algunas de las canciones destilan más ternura que nunca...

Sin duda he alcanzado un punto de equilibrio en mi vida privada. Mi situación familiar me aporta más ternura y estabilidad, y por fuerza se ha de notar. Tengo dos hijas y está claro que han cambiado mi vida, ahora siento más responsable, y si estás más despierto, más centrado y más consciente, lo que pretendas transmitir también lo será. De todas maneras, no todo es un remanso de paz y tranquilidad, existe el reverso de la moneda, el lado oscuro de las cosas.

* ¿Está concebido "Diarios de Petróleo" como el desmarque definitivo de la herencia de Surfin' Bichos?

No, no lo creo. Más que un cambio de rumbo, es una evolución natural. Considero que Chucho mantiene los mismos principios que Surfin' Bichos, la misma esencia. Hay veces en las que no distingo lo que es de Surfin' Bichos de lo que es Chucho. Para mí, "78" es mi quinto disco, no el primero de Chucho.

* Kaki Arkarazo repite en la producción. ¿El vasco es para Chucho algo así como George Martin para The Beatles?

Ojalá algún día llegue a serlo. (Risas) Pero su papel en Chucho es muy distinto. Nosotros hacemos todos los arreglos de cada tema, y Kaki se preocupa de poner orden en toda esa cascada de sonidos que acompaña a cada una de nuestras composiciones. Nuestro sonido es muy sobrecargado y alguien tiene que encargarse de que la mezcla de instrumentos no resulte un caos, y nadie más capacitado para ese tipo de trabajo que él. Es un gran talento musical además de un melómano brutal, dotado de una sensibilidad especial. Y encima controla los sistemas de grabación como nadie en este país.

* Javier Aramburu diseñó en un principio un libreto de veinte páginas para el disco que al final ha quedado reducido a ocho. ¿Alguna vez te han impuesto algún tipo de mutilación artística?

En ese sentido no. Me ha dado mucha rabia lo que ha pasado al final con Javier. Pero en mi caso, más bien podría hablar de la autocensura que uno mismo se impone. Pero de todas formas estamos hablando únicamente de canciones, tampoco hay que ponerse transcendente con este tema.

* Después de haber sido considerados "78" y "Tejido de Felicidad", tus dos anteriores discos, como los mejores de su año por parte de la crítica, ¿qué expectativas albergas para "Diarios de Petróleo"?

La verdad es que no pienso mucho en ello. Reconozco que no es un trabajo de los que guste a la crítica. Demasiado largo, y eso requiere mucho esfuerzo. Además, mi música no es de la que resulte fácil de asimilar a la primera escucha. No obstante, no he recibido todavía malas críticas, quizá porque la gente sabe que soy muy susceptible a ellas, y me afectan demasiado. Sólo he tenido insinuaciones más o menos veladas al respecto. De todas formas acojo con satisfacción los comentarios positivos hacia mi trabajo porque eso te da la sensación de que has ido por el camino correcto.

* Te quitan el sueño las ventas de este disco, o ya tienes asumido que en España eso de calidad y éxito no suelen ir cogidos de la mano...

Es algo que tengo totalmente asumido. (Risas) No me quita el sueño en absoluto. Sólo me preocupan los resultados por lo que puedan sanear mi triste cuenta corriente y me permitan vivir de lo que hago, de mi música, pero por lo demás no me interesan demasiado. Siempre me he movido en las coordenadas del pop, un formato a priori nada arriesgado o experimental, y mantengo la esperanza de conectar con el público lo máximo posible.

* Y por último, ¿no te da la sensación de que en nuestro país los músicos siguen estando mal considerados, y la propia industria discográfica siente un infinito pudor a la hora de mostrar a aquellos grupos que no están diseñados para el consumo de masas?

Resulta ridículo, pero es totalmente cierto. Apenas hay canales para la música que no sea comercial, y claro, lo que no se llega a escuchar no se compra. En países como Inglaterra y Estados Unidos la música pop se considera un patrimonio cultural e industrial del país, y como tal es valorada y apoyada. No deja de ser paradójico que nos pasemos la vida importando modos y maneras del mundo anglosajón y en cambio no aprendamos de ellos lo fundamental. Tiene gracia que les copiemos el estilo de vestir y las tendencias musicales, pero no asimilemos esa filosofía. Aquí la industria desprecia su propia música y no la considera más que objeto de consumo, como los kleenex.

Entrevista realizada por ZM-Zona Musical

Autor: © Miguel Ángel Galvañ Laborda. 2001.

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