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Iniciasteis
vuestra carrera a mediados de los 80. ¿Ha sido difícil
mantenerse durante dos décadas sin ser un grupo de éxito
masivo?
Miguel:
No, de manera espontánea hemos seguido haciendo cosas con
ilusión en cada momento por plasmar todas las ideas que iban
surgiendo, creo que somos un grupo vocacional.
Román:
La idea original del grupo era dar a conocer las canciones que hacíamos
en casa. Mientras nos sigan quedando canciones seguimos teniendo
un motivo para estar ahí.
A
lo largo de todos estos años ¿ha habido algún
momento en el que perdierais la ilusión y quisierais dejarlo
definitivamente?
M:
Ha habido algunas crisis, sobre todo cuando abandonaron la formación
primero Ricardo Perpén y luego Joaquín Talismán,
pero salíamos reforzados siempre. Sólo había
que volver a tocar en el ensayo para convencernos de nuestro sonido
como trío.
R:
El planteamiento nunca ha sido dejarlo, sino más bien buscar
la forma de adaptarnos a las circunstancias en cada caso.
Y
después de todo este tiempo, ¿cuál ha sido
la mejor etapa de Los Marañones?
M:
Quizá es algo que no nos corresponda decir precisamente a
nosotros, pero en los dos últimos discos, “Shangri-La”
y “El mundo al revés”, creo que hemos conseguido
plasmar más lo que pretendíamos gracias a la experiencia
y a la constante revisión de lo que somos y hacemos.
Creo
“El mundo al revés” es uno de vuestros discos
más abiertos desde el punto de vista estilístico.
No sólo hay rock básico, sino también blues,
sonidos propios de la new wave o de los 70, psicodelia... ¿Estáis
de acuerdo?
M:
Absolutamente, en realidad ésa ha sido una constante de todos
nuestros discos. Pero en éste lo hemos concebido de principio
a fin del disco evolucionando paulatinamente hacia terrenos cada
vez más alucinógenos.
R:
Nos hemos divertido mucho haciéndolo, y cuanto más
raro nos iba saliendo, más nos divertíamos.
Aunque
no hacéis lo que podría llamarse “música
de vanguardia”, no deja de ser curioso que, actualmente, en
España no se hagan muchos discos como el vuestro, ¿no?
M:
Sólo pretendemos hacer buenas canciones, las modas y los
estilos nos interesan menos. No nos preocupan tanto las tendencias
cuando afecta sobre todo al envoltorio, para nosotros la esencia
es lo que debe innovar, pero probablemente esto es más arriesgado…
R:
No hemos tenido a nadie que nos dijera lo que se puede y lo que
no se puede hacer, así que hemos actuado con plena libertad.
Quizá ahí esté el truco.
¿El
título del álbum tiene algo que ver con la situación
actual del planeta? Al menos lo parece en temas tan irónicos
como “Bla bla”...
M:
Seguro, tanto a nivel cotidiano (personal, el sentido de las cosas,
la locura de la comunicación, la incomunicación…)
como global. Pero como no nos gusta llorar, nos reímos.
R:
La pregunta clave es con respecto a qué está al revés
el mundo.
“El
mundo al revés” lo habéis producido vosotros
mismos. ¿No encontrabais un productor adecuado para el sonido
que queríais darle al álbum o es que no os fiáis
de las “segundas opiniones”?
M:
Si encontramos el productor adecuado: nosotros mismos. ¿Acaso
no te lo parece?. Siempre vamos tanteando la opinión de todos
los que nos rodean y nos gusta probar las canciones con el público
antes de grabarlas. Lo que ocurre es que hemos llegado a un punto
en el que sabemos cómo queremos sonar y la manera de llevarlo
a cabo.
R:
Hemos trabajado con grandes productores en el pasado y hemos aprendido
mucho. Creo que de todos nuestros discos, éste es el que
suena mejor.
¿Se
puede sobrevivir militando en la independencia? ¿Cómo
os ha tratado la industria del disco?
M:
Obviamente ningún músico independiente de este país
vive de la industria del disco, esa es otra quimera y cada vez más
lejana dada la situación de las cosas. Dicen que el futuro
del músico será el directo, yo nunca he concebido
otra cosa.
R:
La parte de la ‘industria del disco’ con la que hemos
tenido relación nos ha tratado muy bien. Con las compañías
con las que hemos trabajado no hemos tenido nunca problemas.
Creéis
que, actualmente y tal y cómo están las cosas, el
rock sigue siendo algo transgresor?
M:
Creo que a la altura que estamos ha habido rock de cualquier índole
(urbano, panocho, neonazi, militante, surrealista, sinfónico,
basura o punk…) dependiendo de quien lo haga. Para mí
es importante no olvidar el espíritu original del rock, de
Chuck Berry, por ejemplo, crítico y divertido a la vez. Utilizar
la trasgresión para vender rock suele quedar pretencioso
si no surge de forma espontánea, además se puede transgredir
de muchas formas distintas.
R:
Lo triste es que todavía haya gente a la que le ofenda que
otros se diviertan y tengan ideas propias.
¿Se
ha notado la marcha de Joaquín Talismán?
M:
Se notó en su momento, ahora lo tenemos todo controlado entre
los tres y la inestimable colaboración de Perpén.
También a Joaquín participando de la historia en cierta
medida.
R:
Con Joaquín hemos perdido un guitarrista, pero hemos ganado
una compañía de discos.
¿Cómo
puede Miguel Bañón compaginar estar a la vez en Los
Marañones y en Los Lunáticos?
M:
Es cuestión de inquietud y de que estés dispuesto
a currártelo, por supuesto.
¿Es
cierto que ya tenéis completamente terminado otro disco que
se va a titular “Mi familia y otros animales”?
M:
Eso se llama información de primera mano. Hay un cúmulo
de canciones bastante importante con el que pensé que podíamos
sacar otro disco con ese título extraído de una novela
de Gerald Durrell, no obstante estamos montando canciones nuevas
también.
R:
Cada vez que comenzamos a trabajar en un nuevo disco sabemos dónde
empezamos pero nunca dónde vamos a terminar.
¿Sentís
que sois “el grupo” de Murcia?
M:
Siempre nos hemos sentido murcianos y hemos procurado hacerlo todo
desde aquí, pero hay muchos buenos grupos abanderados de
la región y sería injusto decirlo. Sí hemos
pretendido cambiar la forma de concebir la música española
en Murcia.
R:
Y por otro lado, a base de patear escenarios durante años,
supongo que también habremos ayudado a cambiar la forma de
concebir la música murciana en España.
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